¿Todavía no lo has probado?
Los movimientos de tus manos sobre su cuerpo, además
de ser una fuente de placer, son capaces de estimular
la circulación sanguínea, de aliviarle ciertos dolores y de
favorecer el tránsito intestinal. Busca un lugar cálido y un
momento de calma -después del baño, por ejemplo-. Impregna tus manos con su leche hidratante, frótalas para
que se calienten y empieza a masajearlo como si fuera
un juego mientras le hablas suavemente. Notarás en su
carit