De pronto, un día subí una imagen en particular
que en sólo 10 días alcanzó más de 20,000 visitas.
Eso generó menciones en twitter y facebook y de la
noche a la mañana tenía más de 500 seguidores.
De un golpe entendí el poder de las redes sociales,
pues no hay mejor manera de mostrar mi trabajo de
forma masiva, instantánea y gratuita.
Y habrá quien diga, si pero yo ya tengo una página
web o un blog o los dos. Bueno, después de ver el alcance de estas redes, creo que no hay comparación.
En primer lugar porque ni la página web o el blog
tienen garantía de ser visitadas, a menos de que uno
pague campañas de posicionamiento y mande cientos de “newsletters” para que la gente se entere, cosa
que no es problema en las galerías públicas, pues ahí
la exposición es instantánea.
Otra gran ventaja es el tiempo invertido. En las galerías de redes
sociales no hay más que crear un perfil y subir fotos de cuando en
cuando, lo que no pasa con las páginas o blogs personales más
allá de la valiosa información que podemos compartir- para que
éstos sean exitosos es necesario actualizarlos constantemente y
eso puede ocupar mucho de nuestro tiempo.
Por último, está el precio. El diseño de las plantillas en las redes
sociales es gratuito, por lo que tu galería tiene una presentación
muy aceptable y no hay que pagar por ella. En cambio en los
blog y páginas web hay que pagar por el dominio, servidor y
diseño.
No estoy diciendo que las páginas web o blog sean una mala opción, al contrario, son herramientas muy útiles, pero si comparamos la relación costo/beneficio no hay nada como las galerías
de redes sociales.