BOLETÍN INTERNACIONALIZACIÓN - Abril 2026 | Page 15

un impuesto externo sobre las economías importadoras, reduciendo la renta disponible de los hogares y los márgenes empresariales, lo que tiende a moderar el consumo y la inversión, especialmente si el shock se prolonga en el tiempo.
En este punto, es importante destacar que, incluso en un escenario optimista en el que se llegara a un acuerdo de paz a corto plazo, el flujo energético en la región difícilmente se normalizará de inmediato:( i) parte de la infraestructura clave ha sufrido daños que requieren tiempo y seguridad para ser reparados;( ii) existe un mayor riesgo percibido por parte de navieras y aseguradoras, que suelen actuar con cautela tras un conflicto, elevando primas o evitando la zona hasta que la estabilidad esté garantizada.
El choque energético tiene consecuencias negativas directas sobre el crecimiento e impulsa la inflación, aunque este impacto es heterogéneo por zonas geográficas. Aquellas más dependientes energéticamente, como Europa o Asia, lo acusarán en mayor medida. EE. UU., por el contrario, siendo un país exportador neto de crudo, refinados y gas, tendrá un menor daño cíclico, aunque las tensiones inflacionistas se materialicen. De hecho, estas mayores tensiones de inflación ya son visibles en los datos de marzo, tanto en Europa como en EE. UU. La aceleración de la inflación general es ya un hecho, aunque sin generar, de momento, efectos de segunda ronda sobre salarios, servicios ni sobre la inflación subyacente. Cuanto más se extienda el conflicto y / o la disrupción energética, es decir, los escenarios alternativos más negativos ganen probabilidad, el contagio a bienes no energéticos y servicios se volverá más probable y, con ello, el endurecimiento monetario de los diferentes bancos centrales. En un escenario de choque muy transitorio con un acuerdo de paz en un plazo relativamente corto y una moderación de los precios del crudo a partir del 2T26- un escenario que ha perdido probabilidad con los últimos acontecimientos-, en el que el contagio a la inflación subyacente no llega a materializarse, no serían necesarias subidas adicionales de tipos de interés... En cambio, escenarios más persistentes derivarían en subidas de tipos y tensionamiento de curvas este año, aunque el mayor daño cíclico asociado implicaría que retornen los recortes de tipos en 2027.
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