Una palmada sobre el cerdo vivo; otra, cuando ya está muerto.
El arte no tiene moral. El descuartizamiento de un cerdo en una granja de Cévenes, menos. Sin ninguna pretensión, nada simbólico, es una matanza: el animal con los miembros cortados, nada más. Una representación antropológica si acaso. Un ritual, que termina con la cabeza cortada como trofeo, y una cena que parece deliciosa.
Un clásico digno de ver, ya que emancipa al cine francés de la época de los 90’s y lo acompaña en una transición sublime que desencadena en el 2001 con Amélie, del mismo director, si presentaran simultáneamente Amélie y Delicatessen en un escenario teatral, podrías notar cómo embonan en un rompecabezas.
Simplemente, Amelié podría ser una vecina caníbal de los carniceros y ellos la querrían tanto como ella a sus placeres culposos.
Le Cochon
Jean-Michel Barjol & Jean Eustache / Francia, 1970.
Delicatessen
Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro / Francia, 1991.
Raúl Justo
Patsy Carrillo.