PERTSONALA junio de 2018 | berberana | 17
recorrido corto en en ese mundo de
la publicación.
Lola López de Lacalle realizó
una presentación singular en Laguardia,
con jotera incluida. Esto de
la jotera tiene una relacción con la
novela y con su propia familia, la de
los Herreros. Estuvo rodeada de amigos
y familiares, además de alguno
de sus lectores cero que le ayudaron
a limar y darle forma al texto. Entre
ellos nos quiso destacar al sacerdote
Antonio Mijangos, “me ayudó mucho
en los modismos, para la forma
de hablar de los personajes de la
novela. Además me animó a escribir
nombres reales para ubicar más la
trama”.
Sobre el título del libro quedó
claro, “siempre había oido en casa
que los melocotes de viña se plantaban
para avisar de la llegada del
oidio, al detectarlo antes que las
vides. Por eso utilizo la metáfora de
protección, y es que Pilar y Paulina
son mutuamente protectoras entre
si en los complicados tiempos de
postguerra”. El nombre de la novela
provocó la añoranza por este fruto
casí desaparecido en nuestros campos.