Berberana 253 Junio 2018 LR | Page 16

16 | berberana | junio de 2018 PERTSONALA En el nombre de... ‘Gardia’ El Catedrático de Historia Medieval de la UPV/EHU, Ernesto García, aporta nuevos datos sobre ‘Laguardia y sus fueros’ Juantxu Martínez La Sociedad de Amigos de Laguardia propició la presentación en la Casa Garcetas de dos libros bien diferentes, pero con el nexo de unión de esta villa amurallada. Del segundo Melocotones de Viña hablamos más adelante. Con el primero, Laguardia y sus fueros se saldó la deuda de su presentación, puesto que el libro es un compendio de las conferencias que se desarrollaron con motivo del 850 aniversario de la carta puebla de Laguardia, estaba impreso hace ya algún tiempo. Para esta presentación se contó con la presencia de la Diputada Foral de Cultura, Igone Martínez de Luna, y con el Catedrático en Historia Medieval en la Universidad del País Vasco, Ernesto García, que ejerció en su momento de coordinador de las conferencias y del libro. Al lector de este artículo le recomiendo que escuche la entrevista colgada en nuestra página web (http://arabakoerrioxa.eus/es/ radio/podcast/otros/964-ernesto-garcia-y-el-fuero-de-laguardia-30-05-2018) puesto que en estas líneas vamos a destacar apenas unos retazos de la completa charla que ofreció Ernesto García. Lo primero aclaró lo del título del libro “es Laguardia y sus fueros porque son hasta nueve fueros o copias las que se conservan”. Un asunto básico para entender el tiempo en el que se mueve la historia de una localidad es de dónde procede. El espacio de terreno que se habilita en la carta puebla de Laguardia, “desde Buradón a Soto Galindo”, antes estuvo al amparo del fuero de Marañon. De la misma forma que en poco años del de Laguardia se desgajaron San Vicente de la Sonsierra y Labraza. Uno de los apuntes más importantes de la charla de Ernesto García fue por el propio nombre, “Gardia, Lagardia, Laguardia, Lagoardia y Lagoarda aparecen en diferentes documentos de la época”. Numeradas todas las citas se llega a que el 76,7% de ellas son “con raíz de Gardia”. Vinculado a este nombre aparece en el fuero original de Alesves (Villafranca) en 1191 el término “Gardiam”, o lo que es lo mismo “in Gardia/en Laguardia”. La explicación que Ernesto García le da a este dato es “aunque el nombre oficial ya era Laguardia se le seguía conociendo de forma popular como Gardia. Me inclino por pensar que el nombre del pueblo que ya existía era por lo tanto Gardia”. Al no disponer del fuero original no podemos tenerlo tan claro como es el caso de Salvatierra (Agurain) o Vitoria (Gasteiz), “pero es cierto que del siglo XI tenemos un nombre que ha llegado a nuestro días como es Gardea junto a Llodio. Los especialistas nos podrán aclarar qué puede significar Gardia”. Otro de los puntos fuertes de la presentación fue un personaje desconocido hasta ahora para los vecinos de esta villa, se trata de Fernado de Laguardia, un escribano cercano a Sancho VI cuya firma y sello va apareciendo en documentos del reino, incluidos varios fueros. “El “Aunque el nombre oficial ya era Laguardia se le seguía conociendo de forma popular como Gardia. Me inclino por pensar que el nombre del pueblo que ya existía era por lo tanto Gardia” hecho de que una persona de aquí estuviera tan cerca del rey, nos hace indicar que en este territorio cuando se le otorga el fuero no sólo teníamos labriegos, también ya se contaba con vecinos con una sólida formación, con lo que ello supone de nivel social”, vino a resumir Ernesto García. Volvió a desmontar algunas leyendas que se han transmitido como hechos reales, como las que giran en torno al monarca Sancho Abarca. Sobre el nombre primitivo de esta villa y de este notario (escribano) que llegó a firmar como vice-canciller Ernesto García, seguro, que nos aportará nuevos datos, yo les vuelvo a aconsejar que escuchen la entrevista completa y que lean el libro de Laguardia y sus fueros. ‘Melocotones de viña’ Sugerente y evocador título es el de la primera novela de Lola López de Lacalle. Descendiente de Laguardia aprovecha lo escuchado en casa para preparar el escenario donde se mueven Pilar y Paulina, dos mujeres que se convierten, al compartir un duro secreto, en protectoras una de la otra y de sus familias. El texto tiene la virtud de enganchar, se lee de una forma cómoda que te lleva hasta el final con cierta desazón. La técnica para escribir la fue adquiriendo Lola en talleres de escritura en los que ha participado, “siempre había escrito, incluso he participado en algún concurso, pero esta es la primera novela como tal”. Por todo ello nos sorprendió y así se lo dijimos que una editorial como Txertoa (Elkar) le publique, “lo puedo resumir diciendo que estuve en el lugar y en el momento adecuado. Esta editorial que cumple cincuenta años quería abrir un espacio para autores noveles y ahí estamos”, nos decía en Radio Rioja Alavesa. Tanto es así que la novela sólo visitó tres editoriales, un