«¿Cuándo vas a abandonar a todos esos
chicos malos para volver conmigo?». Y a
continuación escuché una risa muy familiar.
Era Nic González, el chico a quién le había
roto el corazón luego de hacer « un amante
para tres ».
Me encontraba en Florida, a punto de
subir al escenario para cantar en un
festival. Había pasado por la operación
de mis cuerdas vocales y sanado bien,
casi sin cambio en mi tono y mi calidad
de voz. Aunque desconocía cuándo
volvería a grabar o si lo haría, seguía
recibiendo la oportunidad de cantar en
diversos acontecimientos y festivales, de
ahí este viaje en particular a Florida. Nic
había visto mi nombre en las carteleras y
decidió hacerme una llamada. Él ya había
regresado a su casa, en Austin, pero sabía
que yo seguiría allí para el espectáculo.
Éramos dos barcos en la oscuridad en
aquella fecha de nuestra actuación, como
lo habíamos sido durante varios años. Dos
personas que se limitaban sencillamente
a echarse de menos el uno al otro.
Pensé que era un poco raro que me
llamara. Sí, fantástico y todo lo que
quieras, pero extraño. Después de todo,
la cosa no había acabado bien entre
nosotros. No será sólo por la ruptura.
La última vez que lo había tenido
cerca, después de romper nuestra
relación y casarme habíamos tenido un
encuentro vergonzoso.
Yo había estado intentando rescatar
mi carrera en la música cristiana
contemporánea después de todas las
críticas por la película, y seguía pensando
que tal vez mi boda resolvería el problema.
Se organizó una gira para mí, un tour de tres
meses por múltiples estados.
Los organizadores habían dispuesto que un
par de grupos abrieran los eventos en cada
fecha, y uno de ellos era -agárrate bien-
Salvador. Sí. El grupo de Nic. El conjunto
del que él era vocalista. Ese grupo, el de mi
antiguo novio, ese, lo sé. Dejemos que todo
esto salga de nuestros sistemas con un gran
gruñido colectivo.
Sabía que resultaría un poco difícil, pero
de cierta manera tampoco pensé que sería
gran cosa. Tenía muchos pretendientes.
Estaba segura de encontrármelos de vez
en cuando. Y ahora era una mujer casada,
de modo que lo más probable es que todos
hubieran seguido con su vida. Como si tal
cosa, ¿verdad?
Así que allí estábamos en una gira juntos,
pocos años después con mi reciente
matrimonio
interponiéndose
entre
ambos. A mí no me molestaba en absoluto
estar cerca de Nic. Era algo… neutral. Sin
embargo, cuando la gira empezó, había
algo que no podía entender.
Fue grosero conmigo, quiero decir,
totalmente maleducado.
Al final de cada concierto, se suponía
que todos los miembros de cada grupo
subían al escenario y cantaban mi
última canción conmigo; Nic siempre
encontraba una razón para no hacerlo,
si nos encontrábamos en el salón
comedor, actuaba como si no me viera,
si le hablaba, pasaba de largo y ni me
contestaba, como si no me oyera, como
si yo no estuviera allí. Me ignoraba, me
evitaba, y por lo general me miraba con
esa mirada vacía, aunque ambivalente.
Esto era extraño y rudo. ¡Después de
todo, aquella era mi gira! ¡Yo era la
artista principal! ¡Vaya!
C onoce el desenlace de la historia en C uando D ios
reescribe tu historia de J aci V elasquez
• G rupo N elson •
6