Bendito amor | Seite 7

«¿Cuándo vas a abandonar a todos esos chicos malos para volver conmigo?». Y a continuación escuché una risa muy familiar. Era Nic González, el chico a quién le había roto el corazón luego de hacer « un amante para tres ». Me encontraba en Florida, a punto de subir al escenario para cantar en un festival. Había pasado por la operación de mis cuerdas vocales y sanado bien, casi sin cambio en mi tono y mi calidad de voz. Aunque desconocía cuándo volvería a grabar o si lo haría, seguía recibiendo la oportunidad de cantar en diversos acontecimientos y festivales, de ahí este viaje en particular a Florida. Nic había visto mi nombre en las carteleras y decidió hacerme una llamada. Él ya había regresado a su casa, en Austin, pero sabía que yo seguiría allí para el espectáculo. Éramos dos barcos en la oscuridad en aquella fecha de nuestra actuación, como lo habíamos sido durante varios años. Dos personas que se limitaban sencillamente a echarse de menos el uno al otro. Pensé que era un poco raro que me llamara. Sí, fantástico y todo lo que quieras, pero extraño. Después de todo, la cosa no había acabado bien entre nosotros. No será sólo por la ruptura. La última vez que lo había tenido cerca, después de romper nuestra relación y casarme habíamos tenido un encuentro vergonzoso. Yo había estado intentando rescatar mi carrera en la música cristiana contemporánea después de todas las críticas por la película, y seguía pensando que tal vez mi boda resolvería el problema. Se organizó una gira para mí, un tour de tres meses por múltiples estados. Los organizadores habían dispuesto que un par de grupos abrieran los eventos en cada fecha, y uno de ellos era -agárrate bien- Salvador. Sí. El grupo de Nic. El conjunto del que él era vocalista. Ese grupo, el de mi antiguo novio, ese, lo sé. Dejemos que todo esto salga de nuestros sistemas con un gran gruñido colectivo. Sabía que resultaría un poco difícil, pero de cierta manera tampoco pensé que sería gran cosa. Tenía muchos pretendientes. Estaba segura de encontrármelos de vez en cuando. Y ahora era una mujer casada, de modo que lo más probable es que todos hubieran seguido con su vida. Como si tal cosa, ¿verdad? Así que allí estábamos en una gira juntos, pocos años después con mi reciente matrimonio interponiéndose entre ambos. A mí no me molestaba en absoluto estar cerca de Nic. Era algo… neutral. Sin embargo, cuando la gira empezó, había algo que no podía entender. Fue grosero conmigo, quiero decir, totalmente maleducado. Al final de cada concierto, se suponía que todos los miembros de cada grupo subían al escenario y cantaban mi última canción conmigo; Nic siempre encontraba una razón para no hacerlo, si nos encontrábamos en el salón comedor, actuaba como si no me viera, si le hablaba, pasaba de largo y ni me contestaba, como si no me oyera, como si yo no estuviera allí. Me ignoraba, me evitaba, y por lo general me miraba con esa mirada vacía, aunque ambivalente. Esto era extraño y rudo. ¡Después de todo, aquella era mi gira! ¡Yo era la artista principal! ¡Vaya! C onoce el desenlace de la historia en C uando D ios reescribe tu historia de J aci V elasquez • G rupo N elson • 6