¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 386

Memorias: la voz de los sobrevivientes linchando y asesinando al nuevo comandante. Seguidamente expulsaron a los paramilitares del pueblo y tomaron el control de Libertad por varios días, mientras arribaban las tropas del Ejército Nacional. 173
Luis Carlos [ con la ayuda de su tío ], muchacho al que [ alias ] Diomedes persiguió, fue el que generó la resistencia […] la gente se organizó, rebeldizó y lo sacaron. La gente cogió a Diomedes y lo mató. 174
Las narrativas sobre los hechos enfatizan cómo la reacción y defensa propia de Luis Carlos y su tío motivaron una acción colectiva de rebelión armada y de ajusticiamiento totalmente impredecible. No obstante, el mayor énfasis se pone en los hechos que siguieron a la muerte de alias Diomedes:
Cierran el pueblo. De aquí ni entra ni sale nadie […] Encuentran seis fusiles, granadas, y se organizan el pueblo: ¿ Quién prestó el servicio militar? 175
La gente se organizó y cuidó las entradas del pueblo. Fue la única vez que el pueblo se unió, salió con la escopeta, con el palo, el machete. Las mujeres les hacíamos café, todo el mundo estuvo patrullando el pueblo [...] Después de la muerte de [ alias ] Diomedes, la gente se unió a cuidar las entradas. La gente identificaba a los paracos y los mandaba coger. En el tiempo en que sucedió eso, la gente paraba los carros y los requisaba. 176
Los testimonios recogidos apuntan a una serie de reivindicaciones de parte de la comunidad que tienen que ver con su particular y coyuntural forma de resistir a los actores armados. Como primera medida, las narrativas exaltan más que la muerte del paramilitar; se valora específicamente
173. gmh, Mujeres y guerra, 190-197. 174. Entrevista a líderes comunitarios. gmh, Mujeres y guerra, 192. 175. Entrevista a hombre adulto. gmh, Mujeres y guerra, 192. 176. Entrevista a líderes comunitarios. gmh, Mujeres y guerra, 193. el hecho de que el pueblo hubiera hallado la manera de unirse“ por una única vez” para defenderse de los paramilitares. El grado de detalle puesto en la memoria sobre la división y organización del trabajo para evitar represalias de los comandantes paramilitares manifiesta el cansancio que sentía la población ante la presencia de los actores armados. En las narraciones se evidencia también que el pueblo había estado esperando un momento oportuno en el que hubiera, por lo menos, una pequeña ventaja, para actuar y liberarse del yugo de los victimarios. En este sentido, la narrativa dibuja un escenario de la guerra donde la gente no está acostumbrada a los hechos violentos ni los acepta. En cambio, la resistencia se encuentra en latencia, esperando el momento oportuno, una coyuntura para producirse.
Ese propósito de desterrar a los armados con actos de rebeldía en los que se arriesga la propia vida tuvo lugar también en El Salado, Montes de María. Allí, los pobladores se rebelaron contra miembros de las farc que intentaban regresar al pueblo después de la masacre ocurrida en el año 2000:
— Cuando ustedes retornan, ¿ vuelve otra vez la guerrilla a presionarlos? Víctima: No. Porque una vez vino aquí y enseguida los echamos. Cuando ellos regresaron, ¿ ustedes les pidieron alguna explicación por lo que había pasado? Víctima: Claro, por ellos nos había pasado lo que había pasado, que se retiraran de una vez, no los queremos ni ver, ni en fotos, ni en fotos. ¿ Cuál fue la explicación de ellos ante el reclamo? Víctima: Que no sé qué, que nos iban a ayudar,“¿ cómo nos ayudaron la otra vez?, por ustedes nos mataron a toditos, ¿ esa es la ayuda?”, y nos resolvimos todos aquí que no y no [...]. 177
177. Testimonio de mujer adulta mayor. gmh, El Salado, 154.
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