¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 335

INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
despierto también, pero él estaba ahí callado […] Bueno, entonces preguntaron“ que dónde está Carlos Rojo”, él se levantó y le dijeron:“ Me hace el favor y se viste y se lleva los papeles”, él no hablaba nada, él era callado. Entonces se vistió y salieron. En la sala de la casa había unos zapatos de los muchachos, le quitaron los cordones y le agarraron las manos. Entonces a mí me dijeron que me recogiera en una pieza de estas con los niños, y cerraron la puerta. Cuando ya fueron a salir con él, entonces uno de los muchachos lo llamó, entonces él lo único que les dijo fue:“ Adiós hijos, manéjense bien con su mamá” […]. 7
El testimonio evoca los instantes en que la vida cambia de manera definitiva para las familias y, con frecuencia, para la comunidad. Con su adiós, el padre anuncia que sabe el destino que le depara y busca resumir en una frase lo que espera de sus hijos en su ausencia. Este registro temporal del cambio lo es también de los actos de violencia; para los familiares, el peso del recuerdo queda con las últimas palabras y actos de sus seres queridos.
Una madre en Trujillo evoca el momento límite en su vida en el que fue testigo de las torturas sufridas por su hijo y narra su despedida:
Nos fuimos para una finca cuando empezó ese carro blanco a recoger a la gente, la Toyota blanca. A mí me duele lo que le hicieron a mis hijos, no tanto la pobreza porque Dios lo ilumina a uno y hay vecinos buenos. Una señora que vivía ahí enseguida me dijo:“ Ahí viene el Ejército”.“¡ Yo ya no me escondo! ¡ Que me lleven!”. Ella me dijo:“¡ Mire para atrás!” y vi que llevaban a mi hijo encapuchado, todo tapado. Cuando él me vio me hizo así con la mano [ gesto de despedida ]. Yo traté de irme detrás, pero me dijeron que no me fuera porque me pateaban. Yo dejé que siguieran. Él venía todo aporreado, andaba como cojo y yo dije:“ Mi hijo no anda cojo... Me van a matar a mi muchacho”.
7. Testimonio de mujer adulta. gmh, Silenciar la democracia, las masacres de Remedios y Segovia, 1982-1997( Bogotá: Taurus / Semana, 2011), 107.
Me fui para adentro y no me volví a acordar de nada. Ahí fue que yo desperté en el hospital. 8
La carga traumática de ser testigo de la violencia sufrida en el cuerpo de los hijos y asistir a la partida de los seres queridos ronda a lo largo de los años el recuerdo de padres y madres, de personas vecinas y paisanas. Desde esta misma clave se reconstruye el testimonio de un residente de Vigía del Fuerte en el departamento de Chocó y sus recuerdos de los momentos posteriores a la masacre de Bojayá( 2002):
[...] vemos que viene un viejito con un muchacho, un jovencito por ahí de 15 años en una chalupita [ bote pequeño ]... el viejito lloraba así agachado y el muchacho lloraba y decía:“ Los mataron a todos”... El“ Pelao” era como si tuviera el cuerpo en la tierra y el alma en otra parte, porque él tenía la mirada perdida como no sé adónde... Ahí fue cuando dijeron que habían tirado una pipeta [ cilindro de gas ] en la iglesia, y nos cogimos la cabeza y nos pusimos a llorar... entonces empezaron a llegar botecitos con más gente que venía como más despierta, y nos decían que buscáramos la manera de que paren esos combates para sacar a los heridos. La gente de acá se fue a recoger esos heridos, pero al momento otra vez iniciaron con su disparadera, y ya la gente no podía auxiliar a los que aún estaban con vida. 9
Las memorias del sufrimiento reconstruyen los rostros y los cuerpos doloridos de quienes sobrevivieron, así como el padecimiento de otros frente a los trágicos acontecimientos. A su vez, las memorias remarcan los enormes pero infructuosos esfuerzos de estos testigos por rescatar a los heridos, intentos que se ven obstaculizados por los combatientes, indiferentes a las necesidades de ayuda humanitaria y a las acciones solidarias.
Los familiares de los quince integrantes de la comisión judicial que fue víctima en la masacre de La Rochela( departamento de Santander), el 18
8. Testimonio # 17, gmh, Trujillo, 222. 9. Testimonio, Taller de memoria histórica, Vigía del Fuerte, 2009. gmh, Bojayá: la guerra sin límites( Bogotá: Taurus / Semana, 2010), 64.
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