¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 325

INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
Yo sabía dónde había quedado el cuerpo de mi esposo y decidí yo misma ir por su cuerpo … muchos años después, cuando las autoridades me decían que no había denuncia, ni constancia alguna de que él hubiera sido asesinado … Me fui con mis hijos mayores a la que había sido nuestra tierra y que ahora es la finca de nuevos señores. Entramos y ellos no nos querían dejar excavar … yo les dije:“ Es por su bien. Nos llevamos nuestros muertos y a ustedes no los volvemos a molestar. Yo busco mi muerto y les juro que antes de salir de aquí me quito los zapatos y los sacudo y no me llevo ni una borona de tierra … Ahí la dejo … Solo quiero mi muerto”. Usted no sabe cuánto le duele a uno volver a la que fue su tierra y tenerle que pedir a los que se la quitaron permiso para entrar … Si no hubiera sido porque el cuerpo de mi esposo estaba allá, yo jamás hubiera vuelto … duele, duele mucho. 151
Fueron numerosos los testimonios de mujeres y hombres que narraron los esfuerzos económicos que tuvieron que realizar para ir a municipios cercanos o lejanos en búsqueda de lo que llaman pistas sobre sus seres queridos. En esos procesos se expusieron a engaños, nuevas amenazas y humillaciones de actores armados, autoridades policiales y funcionarios públicos. El sentimiento de desamparo y exposición a su propia suerte ha sido descrito en reiteradas ocasiones. La necesidad imperiosa de las víctimas de saber por qué mataron a sus familiares, quiénes fueron, en qué circunstancias murieron y encontrar sus restos las ha llevado a visitar cárceles o a encarar directamente a los presuntos responsables en búsqueda de una respuesta. Así lo narra un sobreviviente en Segovia:
Como a los 15 días subió mi mamá al campamento de ellos. En un barrio que se llama El Tigrito, allá tenían ellos el campamento. Entonces, allá llegó mi mamá. Ahí la atendieron,“¿ Que para qué sería?, ¿ que en qué la podían ayudar?”. Y mi mamá:“ Yo vengo para que me hagan el favor y me digan el por qué me mataron ustedes mi muchacho”. Entonces, las bellezas llegaron
151. gmh, Mujeres y guerra, 365-366.
324 y sacaron un libro grande donde tenían todos los nombres de los que iban a matar. Al que iban matando, le ponían una cruz. Y lo buscaron y no, no lo tenían ahí. Entonces, ¿ sabe qué le dijeron?,“ Ay, señora. Perdone pero parece que hubo una equivocación, porque su hijo no estaba aquí registrado para eso”. Esa fue la respuesta que ellos le dieron a mi mamá. 152
Vivir una situación de impunidad puede provocar sentimientos de odio, miedo o deseos de venganza, especialmente cuando las víctimas constatan que los victimarios continúan libres, con igual o mayor poder y autoridad, o cuando reciben penas o sanciones que no corresponden a la gravedad de los crímenes cometidos. En este sentido, una de las demandas persistentes de las víctimas en sus testimonios es el reclamo de justicia, no necesariamente punitiva pero que implique avance en la investigación judicial e información a los familiares de los hallazgos acerca de quién, cómo, dónde y por qué se cometieron los hechos de violencia que los afectaron.
A las frustraciones y daños que provoca la persistencia de la impunidad, se suma el desgaste emocional, el empobrecimiento y la revictimización que deriva de las deficiencias en la atención de las víctimas por parte del Estado y la política de reparación. Muchas de las experiencias dolorosas resaltadas por las víctimas derivan de la ausencia de atención efectiva y oportuna de las entidades encargadas de atenderlas y, más aún, por el tipo de respuestas de quienes ejercen funciones públicas, dado que algunas han involucrado situaciones de maltrato, prejuicios y descalificación.“ Al daño recibido se suma— como factor traumático— el desamparo de la víctima, ya que no cuenta con instancias de apelación confiables. El sufrimiento de la víctima es entonces sufrimiento por el daño concreto, y es además, el sufrimiento insoportable de no ser escuchado, ni reconocido por ninguna instancia capaz de hacer justicia” 153. De ese maltrato de la autoridad es que se quejó esta víctimas en San Carlos:
152. Notas de campo. Investigación Las Masacres de Segovia y Remedios.
153. Graciela Guilis y Equipo de Salud Mental del cels,“ El concepto de reparación simbólica en el contexto jurídico del Sistema Interamericano”, cels, consultado el 19 de junio del 2013, http:// www. cels. org. ar / common / documentos / concepto _ reparacion _ simbolica. doc