INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
las demandas del mercado internacional, en particular con la expansión de monocultivos para biocombustibles.
Los cambios en la configuración del país rural no pueden disociarse del abandono y el despojo de tierras que han acompañado la disputa territorial. Un territorio que se reorganiza sin interferencias por la presencia precaria del Estado en el país rural o simplemente por la expulsión de la población permite imponer el tipo de desarrollo de los intereses en que se soportan los actores armados, como lo evidenciaron los datos sobre despojo mencionados en el capítulo 1. Las magnitudes revelan que hay más tierra abandonada que superficie agrícola cultivada, lo que expresa el catastrófico resultado de la concentración de la tierra y la reconfiguración del mundo rural impuesta por los actores armados.
Así, no sorprende entonces el alto nivel de concentración de la tierra que se registra en la Colombia rural( 1,1 % de los propietarios concentra el 52,2 % de la tierra), ni la prevalencia de la sobreutilización del suelo para el latifundio ganadero( 39,2 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería, sobre un potencial apto de 24 millones), y la subutilización para la actividad agrícola( 4,1 millones de hectáreas sembradas sobre un potencial apto de 21,5 millones). 180
Además de las oportunidades y los cambios que se produjeron en el país rural en medio de la feroz disputa territorial entre guerrillas y grupos paramilitares, el conflicto armado discurrió en medio de una crisis económica profunda. El periodo de crecimiento económico que se extendió desde 1993 hasta 1995 dio paso a una etapa de desaceleración económica entre 1996 y 1997 que se tornó en crisis económica entre 1998 y el 2002, registrándose incluso un decrecimiento de la economía en el año 1999( el pib decreció en 4,2 %), agravado por una tasa de desempleo que llegó al 18 % y 19,5 % entre 1999 y 2002, cuando había sido de un dígito entre 1991 y 1995. 181 Este deterioro en la situación económica de la
180. Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD“ Colombia rural: razones para la esperanza”, 206. 181. Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD“ Colombia rural: población en general incidió notablemente en el cambio de percepción de la opinión pública en relación con el conflicto armado y el proceso de paz, pues rompió el aforismo que por tantos años había hecho carrera en la sociedad colombiana, según el cual“ la economía podía ir bien a pesar de que el país fuera mal”. La opinión pública empezó a percibir entonces cómo el conflicto armado agravaba la crisis económica y ello acabó por incidir en su radicalización política y su viraje hacia una solución militar de la guerra.
2.4. Las auc negocian y se desmovilizan. El Estado empuja a las farc a sus retaguardias( 2005-2012)
El fracaso de las negociaciones entre las farc y el Gobierno de Andrés Pastrana y el consiguiente clima adverso contra la solución negociada del conflicto produjeron el triunfo electoral de Álvaro Uribe en el año 2002. Posteriormente, los logros de sus políticas de Defensa y Seguridad Democrática llevaron a su reelección en el 2006. Su propuesta de la recuperación militar del territorio combinaba la profundización de la guerra contra las guerrillas— a las cuales negaba cualquier carácter político e ideológico— con la desmovilización de los paramilitares por medio de unas polémicas negociaciones, cuyos resultados han sido inciertos y desiguales en el territorio nacional. Obviamente, esta negativa a reconocer la existencia de un conflicto interno descartaba de entrada toda posibilidad de diálogos y negociaciones con la guerrilla, considerada un simple grupo de narcoterroristas que atacaba a un Estado plenamente legítimo.
A partir de este planteamiento, su Gobierno desencadenó la mayor ofensiva política, militar y jurídica contra las guerrillas en la historia del conflicto colombiano. El resultado fue una drástica reducción de la capacidad bélica de las guerrillas colombianas, a veces con costos muy altos que no solo pesaron en los impuestos extraordinarios que pagaron los colombianos, sino también en la institucionalidad democrática. Las presiones y los incentivos por resultados a la Fuerza Pública tuvieron
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