En ese momento una nueva etapa
llegó para ella, no sólo porque ahora
vivía en el convento, sino porque de
pronto comenzó a tener visiones. Decía que jugaba a las escondidas con
el niño Jesús, que veía a ángeles y a
la Virgen, que una escultura de Jesús
Nazareno, que estaba en el convento, le hablaba largamente y que los
demonios la acosaban.
Al principio todos la creían loca, pero
poco a poco, gracias a sus visiones,
se volvió a ganar la confianza de la
gente, llegó a ser muy respetada e incluso venerada. Cientos de personas
creían que Catarina era una profetisa, incluyendo al obispo de Puebla,
los sacristanes de la Compañía de
Jesús y todos los jesuitas del lugar.
Después de unos años ella se casó
con un esclavo chino llamado Domingo Juárez, quien apoyaba en la limpieza de la iglesia y poco después
Domingo murió en Veracruz, lo cual
Catarina volvió a quedar sola; para
poder ganarse la vida hacía bordados, enaguas o faldas que vendía en
los mercados. A los 82 años de edad
murió un 5 de enero de l688, fue considerada una santa hasta 1691 ya
que la Santa Inquisición ya no permitió hablar de ella y prohibió cualquier
acto de veneración en su nombre.
Una muchedumbre acudió a su velorio para besarla, acariciar o incluso
arrancar pedazos de su mortaja para
conservarlos como reliquia.
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