Asetur 20 Junio.2014 | Page 34

En la India vivía una niña con nombre de Mirrah, que en árabe significa “amargura” supuestamente así viviría , toda su vida, pero los astros anunciaban que sería un prodigio para la tierra; ella tenía solamente 10 años y sus padres abandonaron la ciudad, para vivir cerca del puerto de portugueses. Un día llegó un barco con piratas los cuales empezaron a desolar el lugar y raptaron a Mirrah, despojándola de todas sus joyas y lujos, después la llevaron a un lugar llamado Cochin, pero escapó de ellos y llegó a una misión jesuita donde la bautizaron como Catarina de San Juan. lugar de entregarla a Diego Carillo. La familia de Don Miguel Sosa la llamaba “chinita” una forma de llamar a , las sirvientas de cariño en ese entonces; Mirra o Catarina nunca supo leer ni escribir, pero diseñaba bordados maravillosos, además de cocinar platillos de esa época; siempre fue una mujer hermosa, virtuosa, inteligente y modesta, conservando su atuendo, que es lo que la distinguía al lucirlo. Al poco tiempo Don Miguel Sosa muere y le da la libertad a Catarina quedando libre y muy pobre, así es cómo se queda a vivir en la Cuidad de Puebla, la cual fue acogida en un convento por Pedro Suárez, siempre vestida con su indumentaria de saya, manta y toca. Siendo muy humilde se ganó la confianza tanto de los sacerdotes y de las personas, siendo muy respetada e incluso venerada. Los ladrones estaban muy atentos y volvieron a capturarla, para después entregarla a quién la llevaría a la Nueva España ahora conocido como México, la vendieron 10 veces más de su valor, la entregaron a Miguel Sosa en 33