Argumentos Socialistas Nº 3 Noviembre - Diciembre 2013 | Page 65

Parlamento de la nación—, en el año 1987. En defensa de los trabajadores, UGT se sintió incomprendida al no ser correspondido por el gobierno el sacrificio de los trabajadores y el esfuerzo de los sindicatos, en una etapa dedicada a modernizar y reformar las estructuras económicas y sociales. Debemos recordar que UGT aceptó en los primeros años de la década de los 80, con lealtad, un duro ajuste industrial y de salarios justificado por la situación crítica de la economía española, esperando recuperar más tarde una parte de los beneficios que se generarían por un mayor crecimiento de la economía. Sin embargo, eso no ocurrió, y además se comprobó que en el gobierno predominaba una política sociolaboral que mantenía una permanente demanda de contención salarial, planteaba duras propuestas que chocaban con las demandas sindicales, y exigía un apoyo incondicional a su política económica y social: la reconversión industrial, los incumplimientos del AES firmado en 1984, la reforma de la seguridad social en el año 1985, y el referéndum de la OTAN, en 1986, son cuatro motivos de grave confrontación. Por esas razones, la comisión ejecutiva de UGT (compuesta en su totalidad por militantes del PSOE) encabezó la contestación obrera, junto a CCOO y otros sindicatos, cuyo máximo exponente fue la huelga general del 14 de diciembre de 1988 —que constituye la huelga de mayor seguimiento en la historia de nuestro país-, donde se reivindicó el reparto de una parte de los beneficios que se estaban generando por un mayor crecimiento de la economía (“giro social”), en compensación de la “deuda social” contraída con los trabajadores desde años atrás. El enfrentamiento tuvo su continuidad en las huelgas del 92 y 94, y respondió, por lo tanto, a las diferencias profundas relacionadas con la política económica y social —entre UGT y el gobierno—, y no a las diferencias entre Nicolás Redondo y Felipe González, como se ha publicado de manera absurda y simplista. Una buena parte de las reivindicaciones del 14-D -contempladas en la “Propuesta Sindical Prioritaria- fueron conseguidas un año después, y este destacado hecho fue valorado muy positivamente. Además de retirar el Plan de Empleo Juvenil, se alcanzaron importantes avances: las pensiones no contributivas; la negociación en el ámbito de la función pública y la cláusula de revisión para los funcionarios; el derecho a la información en materia de contratación laboral; la cláusula de garantía para los pensionistas; el mayor incremento de las pensiones de la década; el salario social en las CCAA; y el aumento de la ayuda familiar para las rentas más bajas, entre otras medidas. Pero, todo hay que decirlo, los sindicatos no consiguieron cambiar la política económica del gobierno, ni la extensión de los contratos temporales, ???????????????????(??((