Argumentos Socialistas Nº 3 Noviembre - Diciembre 2013 | Page 48
EN TEORÍA
¿QUÉ VALIDEZ CONSERVA EL MARXISMO?
Esteban Villarejo
Consultor
DISCERNIMIENTO Y VALORACIÓN
Las teorías de Carlos Marx y Federico Engels han sido objeto de estimaciones muy
distintas, y a menudo no sólo racionales, sino impregnadas de simpatía o antipatía.
También ha habido quienes las han examinado con el rigor crítico que es propio de la
ciencia y la filosofía social. Ahora bien, junto a ese tipo de posiciones, existen otras
que, en unos casos, han rodeado el marxismo de una veneración casi religiosa; y en
otros, lo han descalificarlo en su totalidad y de manera agresiva, con argumentos
parciales y groseros.
Esas posturas extremas ante el Marxismo, son
antitéticas, pero coinciden en algo importante, que es la
globalidad en su adhesión o rechazo. Es como si el
pensamiento de Marx solo pudiera ser verdadero en su
totalidad
o
falso
también
en
su
conjunto.
Paradójicamente, ambas posturas parecen haber
contribuído al abandono del Marxismo. Evidentemente,
una teoría social que se formuló hace más de siglo y
medio, ha de ir perdiendo capacidad para explicar el
cambio social y prever el futuro.
De manera gradual (y sobre todo a partir de la caída del
muro de Berlín y la democratización y posterior
disolución de la Unión Soviética), el Liberalismo fue dominando la organización social de
más países y organizaciones internacionales, pero además la cultura: los valores y
criterios colectivos. También fue dominando en ciertas ciencias sociales, como la
Economía y la Ciencia Política. Ante ese desbordamiento, los marxistas se han dividido en
sus comportamientos: unos han proseguido en su adhesión total al Marxismo, incluyendo
una cierta presunción de infalibilidad. Sin embargo, bastantes de esos adeptos a menudo
desisten de defender sus posiciones con argumentos, y disfrutan de su verdad en solitario
o en círculos de afines. Otros han abandonado sus antiguas convicciones, y a veces sin
rechazarlas explícitamente, como quien emprende una vida nueva. Otros, en fin, valoran
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