Editorial
También con base en lo primero, parece conveniente irradiar una conciencia política nueva, y desde ella impulsar una actividad de transformación directa. En la actualidad, el PSOE es más un partido de afiliados y cuadros, que de verdaderos militantes. Izquierda Socialista pue de aspirar a irradiar una nueva conciencia, y llevar a cabo una acción social directa.
Veamos las razones que impulsan a esto. En una democracia de masas, es difícil que un partido político pueda gobernar de modo que lleve a la práctica su ideología en una proporción muy elevada. En primer lugar, sólo podrá hacerlo si cuenta con una mayoría absoluta, y en los distintos niveles de gobierno, pues si no habrá de hacer acuerdos parlamentarios para conseguir mayoría. Pero aun si tal partido tuviera una mayoría clara, en un sistema democrático no se pueden ignorar los deseos legítimos de una proporción amplia de la población. Por todo lo dicho, si un partido de izquierda aspira a transformar profundamente la realidad política y social, ha de trabajar a dos niveles. Uno de ellos es el que hemos venido comentando: el que pasa a través del poder en el Estado. Pero también y sobre todo simultáneamente en otro nivel, que es una transformación directa y continua por parte de la militancia. Esa actividad es fundamental para difundir las convicciones propias, e ir transformando los criterios y valores colectivos. Esa acción sobre la conciencia colectiva o cultura, debe prolongarse en una transformación de los comp ortamientos y las estructuras sociales.
Esa acción directa, múltiple y que pasa a través de la conciencia, es la que suele darse en los movimientos sociales. Si el PSOE aspira a transformar la sociedad, debe organizarse y actuar en los dos niveles comentados: en el de la actividad dirigida a la obtención del poder en el Estado, y esa otra p ropia de un movimiento social. Izquierda S ocialista sería el motor principal al respecto.
6