En esta cita, El Inca Garcilaso de la Vega cuestiona el origen de las obsesiones inútiles que tienen
aquellas personas que tienen la necesidad de ponerles un nombre a una raza ajena. El Perú trata de
avanzar como un país unido pero lo que el país no toma en cuenta es que la mentalidad racista y la falta
de comprensión de los diversos orígenes de su población no permiten ese avance.
Por ejemplo, se podría pensar que los huaynos alegres en castellano, la música folclórica del
Perú, representan una alegría superficial. Pero, si uno se pregunta, ¿cuál es la diferencia entre los
huaynos indígenas y los huaynos en castellano? no sabrían responder porque el sistema social del Perú
se encargó en menospreciar la cultura indígena. El huayno es el baile principal de los Andes peruanos
pero como el escritor José María Arguedas nos dice:
El Huayno es como la huella clara y minuciosa que el pueblo mestizo ha ido dejando en
el camino de salvación y creación que ha seguido. En el huayno q quedado todo la vida,
todo los momentos de dolor, de alegría, de terribles luchas y todo los instantes en que
fue encontrado la luz y la salida al mundo grande en que podía ser como los mejores.
(“El Huayno y Otras Danzas”)
¿Entonces porque hay huaynos cantados en dos diferentes idiomas? Es porque el gobierno y la sociedad
alta de Perú quieren alejarse de sus raíces y modernizarse al gusto de los blancos para que puedan ser
un país más culto y avanzados alejándose de lo primitivo, lo indígena. Los huaynos cantados en
quechua son más tristes porque tienen el sentimiento, imaginación, y una gran visión figurada de las
cosas que los huaynos mestizos pierden poco a poco para esconder la realidad del dolor que en verdad
sienten los indios. Un viejo prejuicio que solo veía tristeza y sensiblería en la canción indígena es lo
que hoy en día es puesto en las mentalidades de los jóvenes, y por eso crecen con los prejuicios
absurdos de las clases sociales. Arguedas ha venido desmintiendo estos prejuicios desde su Canto
kechwa:
Tanto hablan los anti-indigenistas y la gente de la costa, que la música kechwa es solo
triste; tanto han escrito sobre este asunto los ignorantes, que tenía en especial interés en
publicar versiones de los waynos alegres. Pero no recuerdo completa sino esa canción de
carnaval. Aprendí mejor las canciones tristes, porque les tengo más afición, porque mi
temperamento es lirico. No niego que la música y las canciones kechwas son en su
mayoría lamentaciones; de un pueblo oprimido no se puede exigir música
predominantemente alegre. (A &wVVF2"