MAMÁ APAGA LA COCINA
Ricardo Ríos
Mamá apaga la cocina
aborrece el olor a gas
la santidad de sus pulmones canoniza el aire,
carbonizan su pecho.
La terquedad de sus pequeñísimas manos
caen como cadáveres deleitosos
sobre los platos.
La altura de sus ojos endulza el café
que contiene la salvación de los durmientes.
Su delantal, la tempestad incorregible de calumniar
la grasa de las cazuelas
bajo la persecución soñada de sus quehaceres.
Mamá bosteza para que no respire sus pesadillas
sus labios embodegan mis sueños
creciendo como borrosas hierbas en su voz
apaliada por los insultos de papá.
Mamá propone discutir sobre la mesa
asuntos de familia.
Mamá apaga la cocina
Está llena de gracia
cuando nos receta guardar reposo,
después de la cena.