Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 41

German saludó a la Kiesler. -¡Preciosura! ¿Cómo está mi vedette favorita? Josefina no muy convencida de aceptar el saludo, respondió defensiva. -¿Cómo podría estar después de ser saludada por el payaso abominable del gremio? Pomares complacido con la reacción y la boca empurrada para besar prosiguió. -Amorcito, no es para que te alterés, vos sabés lo mucho que aprecio tu buena figura… los alemanes deben sentirse orgullosos de tus curvas tropicales. Ya acostumbrada a la pesadez del literato optó por presentarle al periodista farandulero Nacho Oveja. -Vení German, quiero presentarte a alguien con quien te vas a divertir. -Lo jaló de la mano y lo condujo a la puerta principal de Añil. Histriónico, Pomares simulaba ansiedad, actuaba grandilocuente y escuchaba la vocecilla de Josefina Kiesler. -Trabaja en el Diario Nacional. Te conviene conocerlo, tal vez podrías enseñarle tu trabajo. Él podría publicarte. -German cerró los ojos y fingiendo suspiró de la emoción-. ¡Vamos, vamos que me muero por conocerlo! -Él es German Pomares. -Nacho Oveja sonrió cortés. Levantó la copa de vino con su mano derecha y como todo periodista actualizado comentó el último libro de Pomares. -La obsesión colonial de la vieja guardia me pareció una crítica fascinante a los poetas granadinos. Seguramente muchos están en contra de su planteamiento; en lo personal, creo que es desafiante. German lo observaba pensativo mientras sonreía como guasón. Este señor se quedó con la solapa, pensó. -Es que me parece magistral que rompa con el pasado, ya era hora que alguien les -Es q