Cuando el hielo se rompe, en cuestión de segundos se bajan las cabezas, se mira a los lados, se sonríe, hasta que
nuevamente las caras enfocan el origen de la escena.
-Fiorella… -dijo-, casi como quien dice Fellini -agregó, mientras ella lo miraba confundida.
-Me voy -avisa con alivio Fiorella Cassirer-. Ya es tarde.
¿Tarde para qué? y antes de que Martín insistiera, ella, como pez, deslizó su cuerpo alejándolo de la librería.
La sensación de quién roza a quién, qué imagina él o quién la imagina a ella irrumpe las dos cabezas.
¿Quién es Fiorella?, se pregunta.
Sacó a Rimbaud del estante. Detiene su curiosidad en los imperceptibles puntos que unen el libro. -Es irreal, murmura.
II
Mitos humanos de Josefina Kiesler
Fotógrafa nicaragüense de origen alemán. Capta y extrae arte de la atmósfera social que tr