A DIFERENCIA DE LOS PAR- QUES NACIONALES O LAS RESERVAS DE LA BIOSFERA— QUE SE ESTABLECEN MEDIANTE UN DECRETO PRESIDENCIAL—, LAS ADVC NACEN DIRECTAMENTE DE LA VOLUNTAD DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS, COMUNIDADES LOCALES, EJIDOS O PROPIETARIOS PRIVADOS QUE DECIDEN DEDICAR SUS TIERRAS AL CUIDADO DE LA BIODIVERSIDAD.
CONSERVAR TAMBIÉN ES ORGANIZARSE México presentó en agosto su Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas 2026-2030. Entre sus objetivos está fortalecer la participación social y vincular la conservación de los ecosistemas con el bienestar de las comunidades que viven dentro o alrededor de ellos. La idea deja una lección importante: proteger la biodiversidad no depende exclusivamente de lugares remotos vigilados por autoridades, sino también desde aquella persona que decide preservar algo que sabe que vale la pena, sin importar donde esté.
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