Aprender a escuchar lo que ya no escuchamos
Existe un pequeño ejercicio que podemos hacer sin instrumentos especializados. En algún momento del día podemos detenernos durante treinta segundos y preguntarnos: ¿ qué estoy escuchando ahora mismo? Quizá descubramos un aire acondicionado, motores, música de otro lugar, una televisión, una obra, voces, motocicletas o notificaciones que habíamos dejado de notar.
Entonces ocurre algo curioso: nos acostumbramos. Podemos llegar a decir que“ ya ni lo escuchamos”. Pero dejar de prestar atención conscientemente a un sonido no significa necesariamente que nuestro organismo haya dejado de recibirlo. El ruido ambiental puede interferir con el descanso, la concentración y otras funciones incluso cuando forma parte habitual del entorno. La Organización Mundial de la Salud considera el ruido ambiental un problema de salud pública. La exposición excesiva se ha relacionado con alteraciones del sueño, molestias persistentes, problemas cardiovasculares y efectos sobre el
desempeño y la cognición, entre otras consecuencias.
CUANDO UN SONIDO SE CONVIERTE EN RUIDO
No todo sonido es contaminación acústica. Una canción que elegimos escuchar, las voces de otras personas o el movimiento propio de una ciudad forman parte de nuestra experiencia cotidiana. El problema depende de factores como la intensidad, duración, frecuencia, momento del día y exposición acumulada. También importa cuánto control tenemos sobre el sonido. No se experimenta de la misma manera escuchar música porque decidimos hacerlo que intentar dormir mientras circulan vehículos continuamente frente a nuestra ventana. En los entornos urbanos, el transporte es una de las fuentes más importantes de ruido ambiental. La OMS identifica el tráfico vial, ferroviario y aéreo entre las principales fuentes, además de actividades industriales, obras y algunas formas de ocio. Así, el problema no siempre aparece como un estruendo extraordinario. Muchas veces se construye mediante una sucesión de sonidos aparentemente normales que permanecen durante
buena parte del día.
DORMIR CON LA CIUDAD ENCENDIDA
La noche permite entender con claridad por qué el ruido no es solamente una molestia. Podemos acostumbrarnos mentalmente al tráfico que pasa frente a casa, pero nuestro
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