comportamiento de organismos individuales hasta interacciones entre especies y funcionamiento de ecosistemas. La oscuridad, entonces, no es simplemente ausencia de algo. También es una condición ambiental.
EL PROBLEMA NO ESTÁ SOLAMENTE EN LAS CIUDADES
Desde el suelo podemos observar una lámpara. Desde el espacio podemos observar algo mucho mayor: el resplandor producido por miles de fuentes de iluminación. La luz artificial puede dispersarse en la atmósfera y producir el llamado skyglow o resplandor del cielo, extendiendo la iluminación más allá del punto donde se encuentra una lámpara. Esto significa que los efectos no necesariamente terminan donde acaba una avenida. Investigaciones sobre iluminación nocturna han documentado que el brillo artificial puede alcanzar áreas alejadas de las fuentes directas y modificar ambientes que naturalmente serían oscuros. Por eso la contaminación lumínica se ha convertido también en un asunto de conservación. No se trata únicamente de si podemos observar las estrellas. Se trata de qué ocurre debajo de ellas.
UNA TORTUGA NECESITA SABER DÓNDE ESTÁ EL MAR
En México existe un ejemplo especialmente fácil de comprender. Las tortugas marinas utilizan playas del país para anidar. Después de emerger del nido, las crías necesitan orientarse hacia el océano. La iluminación artificial cercana a las playas puede interferir con ese proceso. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas señala que la luz artificial puede desorientar a las tortugas marinas, particularmente a las crías, alejándolas del mar y exponiéndolas a riesgos adicionales. Por ello, durante la temporada de anidación se recomienda evitar luces intensas, flashes y otras fuentes de iluminación en playas donde ocurre este proceso. Para una persona, una lámpara frente al mar puede parecer inofensiva. Para una tortuga recién nacida puede convertirse en una señal equivocada.
LOS INSECTOS TAMBIÉN SIGUEN LA LUZ
Todos hemos visto insectos alrededor de un foco. Lo que parece una escena insignificante puede alterar comportamientos fundamentales. Muchos insectos utilizan fuentes naturales de luz para orientarse. La iluminación artificial puede atraerlos, concentrarlos alrededor de lámparas y modificar el tiempo que dedicarían a buscar alimento, reproducirse o desplazarse. Una investigación publicada en Nature Communications mostró que los insectos
voladores no necesariamente“ vuelan hacia la luz” de la manera sencilla que solemos imaginar. Los autores encontraron que la iluminación artificial puede interferir con mecanismos de orientación que normalmente utilizan el cielo como referencia, provocando trayectorias anormales alrededor de las fuentes luminosas. Este descubrimiento ayuda a explicar una escena que hemos observado durante generaciones. El insecto no está simplemente fascinado por el foco. Puede estar perdiendo su referencia para saber hacia dónde volar.
Y ESO PUEDE AFECTAR A OTRAS ESPECIES
Los ecosistemas funcionan mediante relaciones. Un insecto puede ser polinizador. También puede convertirse en alimento
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