LA BASURA ELECTRÓNICA NO
DESAPARECE CUANDO CAMBIAMOS DE CELULAR
Celulares, computadoras, televisores y pequeños aparatos tienen una vida útil cada vez más corta frente a nuestros hábitos de consumo. El problema comienza cuando dejan de servir: contienen materiales que pueden recuperarse, pero también sustancias que requieren un manejo adecuado. Hay un cajón que se repite en muchos hogares: el del teléfono que ya no usamos, unos audífonos que dejaron de funcionar, cables de aparatos que quizá ya ni existen y algún cargador que guardamos“ por si acaso”. Otros equipos tienen un destino menos paciente: terminan directamente en la basura. El gesto parece pequeño. El aparato desaparece de nuestra casa y, con él, aparentemente también el problema. Pero físicamente no desaparece. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos— conocidos como RAEE— se han convertido en uno de los flujos de residuos sólidos de mayor crecimiento en el mundo. En 2022 se generaron alrededor de 62 millones de toneladas a escala global, equivalentes a unos 7.8 kilogramos por persona. De ese volumen, solamente 22.3 % fue documentado como recolectado y reciclado adecuadamente.
MÉXICO TAMBIÉN ESTÁ LLENANDO SU PROPIO CAJÓN
El problema no es lejano. En 2026, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señaló que en México se generan aproximadamente 1.2 millones
Los aparatos contienen recursos aprovechables, entre ellos metales como cobre y oro. Recuperarlos adecuadamente permite reducir desperdicios.
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