generan valor”, comentó Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica. Los espacios de trabajo flexibles forman parte de esta transformación al ofrecer ubicaciones cercanas a diferentes comunidades, permitiendo que las personas reduzcan desplazamientos sin perder la posibilidad de trabajar en entornos profesionales. Estos espacios funcionan como puntos intermedios que complementan la oficina tradicional y responden a una realidad urbana donde la cercanía y la accesibilidad son cada vez más relevantes. La evolución del trabajo también refleja este cambio cultural. Mientras que en 2019 sólo el 11 % de los empleados trabajaba bajo un esquema híbrido, actualmente el 64 % prefiere modelos que combinan presencialidad y trabajo remoto. La administración del tiempo, la reducción de traslados y una mayor flexibilidad forman parte de las razones detrás de esta transformación. Para ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el reto hacia adelante será encontrar un equilibrio entre la necesidad de colaboración presencial y la oportunidad de crear dinámicas laborales más eficientes. La descentralización de los espacios de trabajo, la tecnología y los modelos híbridos pueden contribuir a distribuir mejor los desplazamientos y fortalecer la capacidad de adaptación de las ciudades. Las lluvias recientes son un ejemplo de cómo factores externos pueden modificar la rutina urbana en cuestión de horas. Frente a esta realidad, la flexibilidad laboral emerge como una de las herramientas que permite construir ciudades y empresas más preparadas para los cambios del entorno.
Aprendiendo 28