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16 – Comer sin ensuciar los platos
Alegre este segmento de ventas ambulantes es visto por la autoridad pública como marginal, temporario y adecuado a las personas de bajos ingresos. Al entrevistar a los dos hombres propietarios del food truck partícipe de esta muestra, uno de ellos administrador de empresas y el otro publicista, relataron que al comenzar la actividad las autoridades municipales, que aún estaban poco familiarizadas con el nuevo negocio, dijeron: ¿ ustedes son universitarios? ¿ y qué es lo que quieren? Así, necesitaron dos años de trámites para obtener la autorización para su camión.
El centro de Porto Alegre no fue objeto de la presente investigación, pero otras investigaciones han mostrado que las autorizaciones para vender alimentos en las calles del Centro Histórico, fuera de algún evento especial, son muy difíciles de conseguir, coincidiendo con los resultados de Marras.
Finalmente, el abordaje higienista que busca garantizar la seguridad alimentaria también supone control social sobre las vendedoras, que se mostraron temerosas en relación a los fiscales y excesivamente preocupadas por explicar a los investigadores que su situación era legal y que estaban al día con la capacitación exigida por el poder público. Asimismo mostraron reiteradas veces sus equipamientos de refrigeración y el embalaje de los ingredientes. El alimento vendido en la calle es obviamente más difícil de mantener, pero el discurso higienista en exceso lleva a dejar de lado los hábitos locales y el deseo de los turistas por convivir con el alma del lugar.
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