APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 87
mukusuluba.
Encaramado a la silla, abrí el
maletero. Me pareció observar que los
ojos del mukusuluba irradiaron auténtica
felicidad al ver aquellos periódicos.
—Toma —le dije—. Te vas a poner
las botas. Come despacio, no vayas a
atragantarte con alguna noticia. Bueno,
que aproveche. Yo debo volver al salón,
con mi familia, pues de lo contrario van
a empezar a sospechar que algo raro me
pasa.
Cerré el maletero con cuidado,
dejando dentro el paquete de periódicos,
coloqué las sillas en su sitio y salí de mi
habitación.