APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 66

3 L o primero que hice cuando me desperté por la mañana fue arrimar la silla al armario empotrado y subirme a ella de un salto. Abrí la puerta de madera del maletero y comprobé desilusionado que el mukusuluba no había probado el pescado. Aunque me preocupó el hecho, no me extrañó, ya que me pareció normal que no le gustase el pescado. Cogí aquel par de rodajas, que ya se habían quedado secas, y pensé que tenía que tirarlas a la basura cuanto antes. Con