APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 66
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primero que hice cuando me
desperté por la mañana fue arrimar la
silla al armario empotrado y subirme a
ella de un salto. Abrí la puerta de
madera del maletero y comprobé
desilusionado que el mukusuluba no
había probado el pescado.
Aunque me preocupó el hecho, no
me extrañó, ya que me pareció normal
que no le gustase el pescado. Cogí aquel
par de rodajas, que ya se habían
quedado secas, y pensé que tenía que
tirarlas a la basura cuanto antes. Con