APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 64
M IENTRAS TODOS VEÍAN la televisión,
me fue fácil acercarme a la cocina,
localizar la tartera en la que mi madre
había puesto el pescado y coger un par
de rodajas. Desde luego, si mi madre se
daba cuenta de la merma del pescado,
seguro que a mí no me echaba la culpa.
Sin perder un minuto, corrí hasta mi
habitación, repetí las operaciones de las
sillas y abrí el maletero.
—Te he traído un poco de pescado.
Espero que te guste.
El mukusuluba me miró un instante y
creí ver cómo se apagaba esa chispa que