APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 31
Cuando lo vi por primera vez,
acurrucado, con ese cartel tan grande
colgándole del cuello, creo que los ojos
se me abrieron tanto que debieron de
parecer dos platos.
Me quedé paralizado, como si de
pronto me hubiese convertido en una
estatua de bronce. Durante varios
minutos creo que sólo fui capaz de
tragar saliva un montón de veces. Luego,
mis piernas comenzaron a temblar, a
pesar de lo cual fui capaz de dar un paso
hacia atrás, eso sí, sin quitarle la vista
de encima.
Mil ideas pasaron en un instante por
mi cabeza. No sabía qué hacer. ¿Abrir la