APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 252
libros que me quedan. Haciendo un gran
esfuerzo, porque pesan mucho, los llevo
hasta la ventana.
—Para el camino —le digo al
mukusuluba—. Espero que te sepan muy
ricos.
Luego, mi risa tonta comienza a
ahogarse. Siento una congoja que me
sube por el cuerpo. Voy a comenzar a
llorar de un momento a otro. Por eso, y
para que el mukusuluba no me vea
llorar, me tiro sobre la cama y me tapo
la cabeza con la almohada.
Al momento, noto que la tela
comienza a humedecerse.
Al cabo de un rato, pienso que mi