APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 21
a hacer.
Me pasó la mano por la cabeza,
revolviéndome todo el pelo, y luego me
dio un beso. La vi sonreír con dulzura y
aproveché la ocasión.
—Anda, Sabina, da un mordisco a
mi bocadillo. Sólo uno. Te aseguro que
el resto me lo como yo.
—¡Ay, qué chiquillo!
Y cuando Sabina abrió la boca, yo
volví a empujar el bocadillo hacia
adentro.
—¡Qué me vas a ahogar! —gritó ella
con la boca llena.