APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 19

D ESDE LA VENTANA de mi habitación oí una conversación que tenía lugar en el pasillo. Hablaban mi madre y Sabina. Sabina es la empleada de hogar. Mi madre la llama «asistenta» y mi padre «chacha», pero ella me ha dicho a mí que no es ni asistenta ni chacha, que es empleada de hogar. —Sabina, ¿le has dado a Jesús Jerónimo un trozo de pan? —le preguntaba mi madre. —Sí… sí, señora —titubeó Sabina —. Pensé que le dolían las encías y que así se le pasaría. —Pues no vuelvas a hacerlo. ¿No