APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 176

Esa palabra me salió sin darme cuenta. No sé por qué. Menos mal que la dije en voz baja y nadie pudo oírla. A L DÍA SIGUIENTE volví a quedarme solo. Mi madre tuvo que salir y yo me ofrecí a cuidar de Jesús Jerónimo. Como el pequeño estaba tranquilo en su cuna chupeteando una corteza de pan que le había dado, me dispuse a continuar la labor que había comenzado. Por un lado conseguiría comida para el mukusuluba y, por otro, que todas las sillas del salón tuviesen la misma altura, con lo que resultaría más difícil ser descubierto.