APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 171

conseguí que un pedazo de la pata quedase limpiamente seccionado, caí en la cuenta de que debía serrar inmediatamente las otras tres, antes de que alguien regresase a casa y pudiese descubrirme. Mi brazo se convirtió en una especie de máquina de serrar y, aunque comenzaron a dolerme todos los músculos, continué en mi empeño. Así, fueron cayendo uno a uno los trozos de madera correspondientes a las otras patas, hasta que las cuatro quedaron a la misma medida. Una vez terminada la operación, volví a colocar la silla en su sitio y el