APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 17
recogí todos los pedazos de pan
humedecido y luego le arranqué el que
sujetaba con sus manos.
¡La que organizó Jesús Jerónimo!
Comenzó a berrear con todas sus fuerzas
y, aunque lo intenté varias veces, no
conseguí calmarle. Sus gritos se oían en
toda la casa, por eso no tuve más
remedio que salir corriendo y regresar a
mi habitación.
Y ALLÍ ME vuelvo a ver otra vez, junto a
la ventana, mirando la calle, con un
bocadillo de jamón serrano mordido y
chupeteado entre mis manos.