APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 16
que la deshace y se la traga. Es muy
comilón. De seguir así, se pondrá tan
gordo como las mellizas.
Cogí un trozo de pan de mi bocadillo
y se lo acerqué. Lo cogió enseguida con
ambas manos y empezó a chuparlo. ¡Y
de qué manera! Con un poco de
paciencia, sería capaz de comerse todo
mi bocadillo.
Sin embargo, a los pocos minutos
empezó a jugar con el pan. Ya no se lo
llevaba a la boca y lo deshacía entre sus
dedos tan pequeños. No podía
consentirlo de ninguna manera, ya que
mi madre, al ver las migas, lo
descubriría todo. Con mucho cuidado,