APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 168

papel, en cualquier forma y de cualquier color y textura. A los pocos días, lo único que quedaba en la estantería era mi colección de Asterix. Al darme cuenta, me puse de pie de un salto y grité: —¡Los Asterix no! U NA TARDE ME quedé solo en casa. Sabina se marchó a su hora, las mellizas regresaban más tarde porque tenían clase de ballet, mi padre no había vuelto del trabajo y mi madre tuvo que llevar a Jesús Jerónimo al médico, pues según decía se había resfriado.