APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | страница 167
madera encontré por mi casa, pero
pocos. Y como el papel seguía
escaseando, no tuve más remedio que
volver la mirada hacia la estantería y
seguir inmolando mis libros. Noche a
noche, con el corazón en un puño, fui
entregando al mukusuluba historias
fascinantes, aventuras en los más
alejados confines del mundo, batallas
intergalácticas, horas de suspense,
grandes y pequeños héroes, personajes
entrañables, intrigas fabulosas, animales
fantásticos, máquinas increíbles…
El mukusuluba no tenía preferencias
literarias; seguramente no tenía siquiera
gusto literario. A él sólo le interesaba el