APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | страница 163
muerto de hambre, y yo sentado en la
cama, sin poder hacer nada por
ayudarlo.
Comprendí
entonces
que
el
mukusuluba era un ser verdaderamente
excepcional, porque ¿cómo explicarse si
no que no la emprendiese a bocados con
las puertas de madera del armario y con
todo lo que encontrase de ese material?
Él respetaba mi habitación, sabía que de
actuar así me causaría problemas, y por
eso prefería quedarse en el maletero
muy quieto, indefenso, esperando la
comida que cada día buenamente podía
conseguirle. Sí, él era un amigo. Era un
verdadero amigo.