APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 147
tires.
—¿Por qué?
—Me la traes a mí.
—¿A ti? ¿Una silla vieja? ¿Y para
qué?
—Ya te lo explicaré algún día. Tú
debes confiar en mí y traérmela, pero
procura que nadie te vea. ¿Entiendes?
—No, no entiendo. De todas formas,
no tengo ninguna silla vieja.
—Me sirve cualquier cosa de
madera: una cómoda, un armario, un
baúl…
Entraron las mellizas en la cocina y
cambié de conversación.
—La tostada está riquísima.