APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 135

que fueron los días más tristes de mi vida. Cada tarde regresaba desolado del colegio. Siempre traía algo para el mukusuluba, papeles que había encontrado por ahí. Pero era consciente de que la cantidad de papel que conseguía era insuficiente para calmar su hambre. Por eso, antes de acostarme, cada noche me acercaba a mi estantería y cogía con gran pena dos o tres libros, que depositaba en el maletero. Los libros que más me gustaban los iba dejando para el final, con la esperanza de encontrar un remedio