Antología de cuentos policiales y de terror | Page 14

¿QUIÉN MATÓ AL VECINO?

-¿Alguien más estaba en la casa?

-Nadie, señor.

-¿Segura?, encontramos su vestido en la escena.

-¿Cómo sabe que es mío?

-Se lo mostraremos. Discúlpeme.- Se pone de pié, sale de la casa.

Después de un rato, volvió con una bolsa transparente. Lo abrió y sacó un vestido blanco con manchas de sangre.

La mujer se quedó en silencio por unos minutos. Luego, habló.

-Eso sí es mío. –confesó- Pero no hice nada, lo juro.

El detective sonrió. Ya tenía a su primera sospechosa. Se levantó del sillón y dijo: - Enseguida regreso, voy a ver las huellas. –Se fue y se acercó a un policía que le ordenó que investigara el vestido.

Luego de hacerlo, se dirigió a la casa de doña Martina. Le hizo mostrar sus huellas. No coincidían. Mauricio estaba confundido. Era su vestido, pero no sus huellas.

-¿S..Son mis huellas?- tartamudeó Martina.

-Tienes suerte. Increíblemente no son tus huellas.

-Creo… creo que yo sé a quién puedes investigar. Mercedes tenía esposo, José. Él se fue a la madrugada. Muy raro, pues, trabaja en la tarde.

-¿Tiene auto?

-SI. Su matrícula es esta.- Le mostró un papelito con los siguientes números y letras: IKU292.

- Muchas gracias y discúlpeme por la molestia.

Buscando y buscando por las calles, encontró un auto con la misma patente estacionado frente a un bar. Entonces, entró y lo buscó.

-¿Hay algún José por aquí?-gritó por todo el bar.

-Aquí.- se acerca- ¿Qué quieres?

-¿Usted es esposo de Mercedes?

-Sí, ¿Por qué?- preguntó, ahora preocupado.

-Sígame, por favor.- lo guió a su auto.

-¿A dónde me lleva?

-Su esposa murió y usted es sospechoso.

-Yo no hice nada.- dijo rápidamente.

-Yo no sé si fue usted o no, pero es sospechoso.

Todo el camino, fueron en silencio. Cuando llegaron a la casa, Mauricio lo interrogó. Él obviamente se defendía. Le hicieron mostrar sus huellas y…¡Coincidían!

-¿Por qué lo hizo?- preguntó desde afuera del auto de policía.

-No lo sé, solo estaba borracho.

-Bueno, por “borracho” irá a la cárcel.

-Lo sé.- dijo triste.

Mauricio hacía todo lo que debía. Ahora, iría a su casa a descansar.

Cuando llegó, saludó a su gatito; se sentó en su sillón preferido y acarició a su gato. Y así la historia de un detective llamado Mauricio que resolvió un caso difícil, él solo, llega a su fin.

Julieta