¿QUIÉN MATÓ AL VECINO?
-¿Alguien más estaba en la casa?
-Nadie, señor.
-¿Segura?, encontramos su vestido en la escena.
-¿Cómo sabe que es mío?
-Se lo mostraremos. Discúlpeme.- Se pone de pié, sale de la casa.
Después de un rato, volvió con una bolsa transparente. Lo abrió y sacó un vestido blanco con manchas de sangre.
La mujer se quedó en silencio por unos minutos. Luego, habló.
-
El detective sonrió. Ya tenía a su primera sospechosa. Se levantó del sillón y dijo: - Enseguida regreso, voy a ver las huellas. –Se fue y se acercó a un policía que le ordenó que investigara el vestido.
Luego de hacerlo, se dirigió a la casa de doña Martina. Le hizo mostrar sus huellas. No coincidían. Mauricio estaba confundido. Era su vestido, pero no sus huellas.
-¿S..Son mis huellas?- tartamudeó Martina.
-Tienes suerte. Increíblemente no son tus huellas.
-Creo… creo que yo sé a quién puedes investigar. Mercedes tenía esposo, José. Él se fue a la madrugada. Muy raro, pues, trabaja en la tarde.
-¿Tiene auto?
-SI. Su matrícula es esta.- Le mostró un papelito con los siguientes números y letras: IKU292.
- Muchas gracias y discúlpeme por la molestia.
Buscando y buscando por las calles, encontró un auto con la misma patente estacionado frente a un bar. Entonces, entró y lo buscó.
-¿Hay algún José por aquí?-gritó por todo el bar.
-Aquí.- se acerca- ¿Qué quieres?
-¿Usted es esposo de Mercedes?
-Sí, ¿Por qué?- preguntó, ahora preocupado.
-Sígame, por favor.- lo guió a su auto.
-¿A dónde me lleva?
-Su esposa murió y usted es sospechoso.
-Yo no hice nada.- dijo rápidamente.
-Yo no sé si fue usted o no, pero es sospechoso.
Todo el camino, fueron en silencio. Cuando llegaron a la casa, Mauricio lo interrogó. Él obviamente se defendía. Le hicieron mostrar sus huellas y…¡Coincidían!
-¿Por qué lo hizo?- preguntó desde afuera del auto de policía.
-No lo sé, solo estaba borracho.
-Bueno, por “borracho” irá a la cárcel.
-Lo sé.- dijo triste.
Mauricio hacía todo lo que debía. Ahora, iría a su casa a descansar.
Cuando llegó, saludó a su gatito; se sentó en su sillón preferido y acarició a su gato. Y así la historia de un detective llamado Mauricio que resolvió un caso difícil, él solo, llega a su fin.
Julieta