EL CASO DEL GATO SIAMÉS
Un día una famosa actriz, Mara, tenía una mansión y vivía con su novio que se llamaba Michael. El día de su cumpleaños, su novio le regaló un gato y la semana pasada, se perdió.
Buscaron por toda la casa y por los alrededores. No lo encontraron por ningún lado. Mara se puso a llorar y fue corriendo a su pieza. Entonces ahí, ella encontró el collar de su gato con un reloj desconocido.
Llamaron a un detective, Sherlock Jomes, pidiéndole su ayuda. Él se dirigió para la mansión, comenzó a buscar y encontró varias pistas que le sirvieron para seguir investigando.
La mejor amiga del novio fue vista cerca de la casa de la actriz, el día que desapareció el animal; descubrió huellas de gato pintadas que se dirigían a la casa de una chica. Esta joven era la prima de Michael.
Sherlock le preguntó a la mujer como se llamaba y si le gustaban los gatos. Ella respondió diciendo que no le gustan y que también, es alérgica.
-¿De quién son las pisadas que estaban junto a las del gato?
-Son del gato de la vecina y ayer, estaban pintando la puerta.
Por lo tanto, siguió buscando e investigando. Volvió a interrogar a Mara y a Michael.
-¿Cuándo y dónde fue la última vez que lo vio?
- La última vez que lo vimos fue saliendo de la casa del vecino de enfrente- los dos respondieron al mismo tiempo.
Entonces, el investigador decide ir a la casa de este vecino e interrogarlo.
-¿Tiene gatos?- pregunta Sherlock.
-No, no me gustan- respondió el vecino.
-Durante la noche, ¿Suben sus gatos al techo?
-En verdad sí. Todas las noches suben cuatro gatos y dos son de la raza siamés.
-¿Podría quedarme a dormir dos noches para ver si alguno de los gatos que se suben a su terraza, es el de la señora Mara?
-Sí, por supuesto.
Sherlock le preguntó a Mara el nombre del gato y ella le dice que se llama Baleri.
Durante la noche, se dio cuenta que el gato no subía a la terraza, sino que entraba a la casa del vecino por un agujero que estaba detrás del sofá, donde lo encontró. El detective agarró al gato y se lo llevó a sus dueños.
Cuando se lo entregó, ella se puso muy feliz, lo besó y le agradeció a Sherlock con un abrazo.
Sofía