EL BULTO EN EL JARDÍN
Ana y Luz son dos hermanas muy unidas. Su abuela las invitó a vivir a su casa que se encontraba un poco alejada de la Ciudad.
Cuando llegaron, sintieron un aire pesado y un olor putrefacto. Luz le preguntó por ese olor y su abuela le respondió que debería ser la humedad o por los años que tiene la vivienda. Ellas no dijeron nada al respecto.
Al cuarto día de su llegada, Ana ve un bulto en el piso del jardín. Cuando se acercó a ver lo que era, vio un cadáver todo cubierto de barro.
Ella fue corriendo a avisar a Luz y a su familia lo que había visto. Al llegar a la habitación, observa que su abuela está profundamente dormida, pero al escuchar los gritos, se despierta asustada y les preguntó: - ¿Qué les sucede chicas?
-Abuelita acabamos de ver algo espeluznante.- Dijeron asustadas.
-¿Qué vieron?-preguntó la abuela.
- Vimos un cadáver en el jardín.
La abuela las miró fijamente y con ironía dijo:- Debe ser su imaginación, tranquilas.
Esa noche las niñas durmieron en la habitación de Marta, su abuela.
Al día siguiente, Marta va con sus nietas a comprar alimentos en el supermercado viejo y en malas condiciones, que se encuentra en la esquina. Cuando llegaron, las personas las miraban asustadas. Mientras Marta compraba distintos productos, Ana y Luz le preguntaron a la cajera: - ¿Por qué la gente nos mira raro?
-¿Ustedes son las nietas de esa señora?
-Sí, ¿Por qué?
-¿No tienen miedo?
Cuando les estaba por contar lo que sucedía, llega la abuela. La cajera decide no seguir hablando y le entrega una carta a Luz, que decía: “Sé que no me conocen, pero tengo algo importante que informarles. Esto les va a interesar.
Las espero a las 19:30hs, en la plaza que queda en frente de la cafetería. Gladis.”
Al día siguiente, las niñas le dijeron a su abuela que se iban a encontrar con unas amigas en la plaza, pero en realidad iban a encontrarse con la cajera. Ya en la plaza, empezaron a charlar con la cajera.
- Chicas tengo algo importante que contarles. Hay una historia muy escalofriante acerca de su abuela. Dicen que hace muchos años, su abuela tuvo un esposo, que al enterarse que la engañó con otra mujer, ella se enojó y en medio de la cena, lo envenenó, generando su muerte.
Los vecinos aseguran que una noche la vieron escarbando en la tierra y enterrando una bolsa de consorcio cerca del huerto.
Las niñas se quedaron muy sorprendidas por lo que habían escuchado, agradeciéndole la información aportada. Entonces, decidieron volver a la casa de la abuela. Ella las esperaba con la merienda. Ana y luz asustadas le preguntaron a Marta: -Abuelita, ¿Cómo murió nuestro abuelo?
La abuela se hizo la despistada y le dijo: - No me acuerdo.
Al terminar la merienda, la abuela las invitó a salir al jardín. Hacía mucho calor y por el aire había un olor asqueroso, que según Marta venía de las cloacas.
Durante toda la tarde, de forma reiterada, le estuvieron preguntando sobre la muerte del abuelo. Marta se ponía cada vez más nerviosa y susurraba por lo bajo, hasta que en un momento dice: -Lo confieso, yo maté a su abuelo. Yo fui.
Julieta y Rocío