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GLADYS KARINA SÁNCHEZ JUÁREZ Retos y perspectivas de las organizaciones del comercio justo.
producen el sentido de sus actos a través de las relaciones que entablan entre ellos”( Melucci, 1994: 127), construyen constantemente el sentido de estar juntos, existe solidaridad entendida como el reconocerse y ser reconocidos como parte de un mismo sistema de relaciones sociales( ibíd.); sin embargo, la realidad no es lineal y existen tensiones tanto para dar sentido continuo al colectivo como para sostener la solidaridad, porque al mismo tiempo son grupos de individuos con necesidades particulares que precisamente hace que se conjugue una pluralidad de intereses( Sánchez, 2014).
En este sentido, además de que el colectivo se reconfigura constantemente y se une por el principio de solidaridad, considero que el comercio justo es un movimiento social porque en su origen pretendía generar acciones para modificar la estructura del mercado predominante; en términos de Giménez( 1994), intentó propiciar una ruptura en los límites de compatibilidad de los sistemas de referencia.
Los diversos actores sociales que participan: productores, importadores, consumidores, etc.; son un colectivo que también son grupos de individuos que tienen intereses particulares, por tanto, en ciertas ocasiones, la diversidad de necesidades puede generar tensiones que hace que se reconfigure el colectivo y que la solidaridad se evalúe constantemente.
Muchas veces esa reconfiguración puede suponer también la pérdida de sentido de la acción colectiva, porque también entra en juego el ambiente externo, que en este caso tratándose de una estrategia comercial, está constantemente enfrentando la posible cooptación de la lógica exclusiva de mercado.
De esta manera, observamos que en el comercio justo se está presentando un momento que puede significar su fase terminal, debido a los mecanismos de control que está enfrentando, tales como la institucionalización excesiva, es decir, la creación y ampliación de figuras institucionales a través de FLO, por ejemplo, las propias redes de productores, las iniciativas nacionales y demás figuras asociativas que se requieren para sostener este sistema. Todo el entramado administrativo está propiciando la terminación del movimiento del comercio justo; en términos de Alberoni( 1984) al momento que el movimiento se convierte en institución éste ha sido derrotado.
Por otra parte, también esa institucionalización excesiva genera elevados costos sociales para las organizaciones de productores, a su vez, esta situación provoca el debilitamiento del comercio justo porque los productores dejan de ver los beneficios económicos que en algún momento pudieron alcanzar con