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64 ARTEMISA LÓPEZ LEÓN Implementación y resultados del Procampo en la región sorguera del noreste de México se ha vuelto una práctica común para quienes tienen necesidad económica, no poseen la maquinaria para trabajar su tierra, o bien, pertenecen al grupo de los migrantes o personas de la tercera edad que no tienen posibilidad de encargarse de su parcela. Otros elementos importantes que se consideran para arrendar una tierra son los gastos de producción, el precio de comercialización y los insuficientes apoyos del Estado. Todo ello, en conjunto, ha contribuido a sentar las bases para lo que se ha denominado neolatifundismo (López, 2013). En el caso del sorgo, el fluctuante precio de comercialización puede afectar severamente al productor que decide rentar su parcela –aproximadamente diez hectáreas pero puede ser de mayor extensión- porque en el contrato se pacta el precio antes del inicio de la siembra y los precios internacionales se fijan después. En Tamaulipas, a eso se suma que, si bien el arrendamiento a través de un contrato notariado (López, 2013), los dueños de la tierra “tienen libertad de rentarla a quien ellos quieran, a quien quieran y en las condiciones que quieran” 5 . Esto puede volverse un arma de doble filo porque no hay un mínimo de requerimientos, temporalidad, derechos, obligaciones o sanciones. En la región, la agricultura por contrato es una práctica que se efectúa hace menos de una década, la promueven las asociaciones de pequeños productores o las uniones de ejidos pero está institucionalizada y es regulada por el gobierno federal. En términos generales, consiste en vender el producto al comprador antes de la cosecha, a través de un compromiso de compra-venta en el que se especifican precio, volumen, calidad, tiempo, lugar de entrega y condiciones de pago. En años recientes, un problema recurrente en este esquema de trabajo es la falta de contratos suficientes para acomodar el sorgo que se cosechará, por ello quedan fuera varios productores, o bien, se asegura la comercialización sólo de una parte de la cosecha (López, 2013). En términos analíticos, esta práctica ha provocado tres posiciones encontradas: una vía de desarrollo, otros como forma de expoliación del campesinado y un grupo que lo considera como punto intermedio entre el desarrollo y la expoliación, en función de las circunstancias de la contratación (Villegas, et al., 2004: 437-438). Con relación a la siembra de sorgo a crédito, esta práctica también es muy común en la región y consiste en que el productor acude con quien tiene registrada una acopiadora de grano y le solicita un crédito para adquirir los Entrevista con un Ejidatario en La Laguna (Matamoros, Tamaulipas) y Presidente del Comité Municipal Campesino en Matamoros (23 de mayo de 2012). 5