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MARÍA ISABEL MORA LEDESMA
De trashumantes a sedentarios. Una perspectiva de la cultura pastoril
proporcionar elementos inclusivos que permitan identificar la potencialidad de
los sujetos, en los cuales se puedan generar procesos de reflexión y discusión
consensada y colectiva. Desde nuestro punto de vista, el sistema cabrero,
entendido como la interacción entre pastor, animales y territorio, es donde se
manifiesta un saber-hacer basado en la experiencia en el manejo del ganado
y del territorio, así como la transmisión de esos saberes que reconocen como
parte de su identidad como chiveros.
Hemos visto cómo la problemática que presentan actualmente los chiveros
ante la disminución del territorio para practicar la trashumancia es algo que ha
desembocado en la expulsión de la población joven quienes no ven alternativas
de vida en su zona de origen, emigrando a las ciudades industrializadas
como Monterrey y a los Estados Unidos. Esto ha tenido como consecuencia
la tendencia al envejecimiento de las unidades de producción. Por lo que
no contar con hijos y nietos las parejas de edad adulta se ven obligados a
reducir las cabras manteniendo hatos menores de 50 cabezas. Algunos han
optado por mantener el ganado semi-estabulado lo que les proporciona más
gasto o contratar algún pastor para que las saque a pastorear, por lo que los
ingresos se reducen. La producción de quesos es la actividad primordial de
las mujeres y lo que asegura un ingreso cotidiano, no obstante, esta actividad
ha sido mermada en la mayor parte de las unidades productivas. Por ejemplo,
una unidad productiva con hatos de 100 chivas tiene un ingreso mensual,
aproximado de 5,000 pesos mensuales, por lo que estas familias se ven en la
necesidad de complementar con otras actividades que generalmente se enfoca
a la venta de su fuerza de trabajo, como jornaleros o con la emigración.
No obstante, ante esta difícil problemática los ganaderos persisten, luchan
y resisten, como lo mostraron los casos señalados, frente a los embates de
las políticas públicas enfocadas al agro mexicano, que lejos de fomentar
una actividad con historia, conocimientos, experiencia, y que debido a su
desconocimiento, impulsa al abandono de este sistema productivo. Este
panorama se complejiza más por los procesos de privatización de la tierra, la
instalación de las agroindustrias de hortalizas, de otorgar concesiones mineras,
de las tierras ejidales en las zonas de ganadería extensiva, y que se oponen al uso
de sus antiguos ocupantes. La ganadería trashumante en la zona, es una técnica
con fuertes bases históricas por lo que además de proteger la biodiversidad,
mantiene valores culturales asociados, que se perderían definitivamente si la
trashumancia desapareciese, ante los problemas que enfrenta relacionados
con la intensificación del sector primario y el envejecimiento y el abandono