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SAHARAI MARTÍNEZ ARELLANO
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SUSANA EDITH RAPPO MÍGUEZ
Las comunidades de la Malinche en Puebla, posibilidades de subsistencia del territorio
soluciones que los habitantes entrevistados plantean dejan ver la necesidad de
inclusión de la comunidad misma en las acciones de conservación, ya sea a
través de acciones de vigilancia o bien de restauración y mantenimiento, a su
juicio esto podría ser una fuente de ingresos para la comunidad, para sectores
muy empobrecidos que son además una parte del sector que se dedica a la
tala clandestina. 8
3. La confrontación entre la posibilidad de reproducción de los
habitantes de la Malinche y las estrategias de conservación
La realidad es “condensación de prácticas, utopías y proyectos de sujetos
sociales” (Zemelman y Valencia, 1999: 89). Los sujetos –como sujetos
colectivos- emplean “estrategias” con el objetivo de reproducirse, no sólo desde
el punto de vista material, sino también en su imaginario. Estas estrategias
se despliegan para poder seguir viviendo como lo hacen, con sus creencias
específicas, sus costumbres, sus tradiciones, su cultura, su concepción del
mundo y de la vida (Cuellar, 1990; Bourdieu, 2012; Orlandina y Salles, 1987).
En este sentido, ser un habitante de la Malinche implica vivir el mundo desde
un punto de vista que involucra todas las costumbres, creencias y saberes que
han construido a través del tiempo y que les han permitido y condicionado
la conformación de una serie de estrategias de reproducción en ese espacio.
La Malinche es sin duda una montaña, es un bosque, es también el lugar de
siembra y cosecha de maíz de las comunidades en ella asentadas, una fuente de
sustento y sin duda un espacio de donde se extrae madera de forma clandestina,
fue también la morada de la diosa del agua y es el lugar de pedimento de lluvias
de campesinos de hoy en día. Es a su vez un espacio sobre el que se ejercen
diferentes usos en las prácticas, que se han pretendido regular mediante el
establecimiento de políticas públicas, lo que va configurando escenarios de
conflicto. En este sentido, es que la noción de territorio nos permite asumir
todas sus dimensiones, partiendo de que es un espacio apropiado, donde
median relaciones sociales de poder.
Como lo vienen demostrando varios autores (Haesbaert, Sack, Raffestin,
Lopes de Souza, Lefebvre, Coronil, Soja, Porto-Gonçalves, 2001 entre
otros) el territorio no es algo anterior o exterior a la sociedad. Territorio
es espacio apropiado, espacio hecho cosa propia, en definitiva el territorio
es instituido por sujetos y grupos sociales que se afirman por medio de él
(Porto-Gonçalves, 2009: 6).
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Información obtenida a partir de entrevistas a profundidad efectuadas en San Miguel Canoa como
parte del proceso de investigación en curso.