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254 SAHARAI MARTÍNEZ ARELLANO l SUSANA EDITH RAPPO MÍGUEZ Las comunidades de la Malinche en Puebla, posibilidades de subsistencia del territorio soluciones que los habitantes entrevistados plantean dejan ver la necesidad de inclusión de la comunidad misma en las acciones de conservación, ya sea a través de acciones de vigilancia o bien de restauración y mantenimiento, a su juicio esto podría ser una fuente de ingresos para la comunidad, para sectores muy empobrecidos que son además una parte del sector que se dedica a la tala clandestina. 8 3. La confrontación entre la posibilidad de reproducción de los habitantes de la Malinche y las estrategias de conservación La realidad es “condensación de prácticas, utopías y proyectos de sujetos sociales” (Zemelman y Valencia, 1999: 89). Los sujetos –como sujetos colectivos- emplean “estrategias” con el objetivo de reproducirse, no sólo desde el punto de vista material, sino también en su imaginario. Estas estrategias se despliegan para poder seguir viviendo como lo hacen, con sus creencias específicas, sus costumbres, sus tradiciones, su cultura, su concepción del mundo y de la vida (Cuellar, 1990; Bourdieu, 2012; Orlandina y Salles, 1987). En este sentido, ser un habitante de la Malinche implica vivir el mundo desde un punto de vista que involucra todas las costumbres, creencias y saberes que han construido a través del tiempo y que les han permitido y condicionado la conformación de una serie de estrategias de reproducción en ese espacio. La Malinche es sin duda una montaña, es un bosque, es también el lugar de siembra y cosecha de maíz de las comunidades en ella asentadas, una fuente de sustento y sin duda un espacio de donde se extrae madera de forma clandestina, fue también la morada de la diosa del agua y es el lugar de pedimento de lluvias de campesinos de hoy en día. Es a su vez un espacio sobre el que se ejercen diferentes usos en las prácticas, que se han pretendido regular mediante el establecimiento de políticas públicas, lo que va configurando escenarios de conflicto. En este sentido, es que la noción de territorio nos permite asumir todas sus dimensiones, partiendo de que es un espacio apropiado, donde median relaciones sociales de poder. Como lo vienen demostrando varios autores (Haesbaert, Sack, Raffestin, Lopes de Souza, Lefebvre, Coronil, Soja, Porto-Gonçalves, 2001 entre otros) el territorio no es algo anterior o exterior a la sociedad. Territorio es espacio apropiado, espacio hecho cosa propia, en definitiva el territorio es instituido por sujetos y grupos sociales que se afirman por medio de él (Porto-Gonçalves, 2009: 6). 8 Información obtenida a partir de entrevistas a profundidad efectuadas en San Miguel Canoa como parte del proceso de investigación en curso.