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SAHARAI MARTÍNEZ ARELLANO • SUSANA EDITH RAPPO MÍGUEZ Las comunidades de la Malinche en Puebla, posibilidades de subsistencia del territorio
253 propicia los incendios que periódicamente arrasan su masa forestal y que son la expresión de una ausencia de“ gestión”. Las causas de esto están en el“ desmantelamiento del sector primario” y la desaparición de las masías agrícolas y ganaderas en el paisaje catalán. A esta falta de atención y paulatino despoblamiento rural se suma“ la presión del mito urbano de que el bosque es intocable” en cuanto a gestión forestal se refiere. En este sentido, la idea es apostar por posturas más benévolas en la comprensión de la relación ser humano- naturaleza que supere la visión de intocabilidad, y recupere las formas de relación más armónicas.
De acuerdo con los avances de investigación y a partir de las opiniones de los entrevistados, se tiene conocimiento de que la Malinche es un Parque Nacional, pero en general no hay conocimiento sobre las actividades de conservación que se efectúan en el sitio, la certeza clara es respecto a la prohibición de la tala. No han participado en ningún tipo de reunión ni saben de invitación alguna que se haya hecho a la población para dar a conocer dichas actividades o el programa de manejo. Tampoco saben desde cuándo ha sido decretado como Parque Nacional. Los únicos actores que tienen conocimientos sobre el tema son los comisariados ejidales, pues es a partir de ellos que suelen implementarse algunas acciones de conservación.
En general hay un desconocimiento sobre lo que significa que la Malinche sea un área protegida y lo que ello conlleva, lo que hablaría de la falta de socialización y de participación de la comunidad en la elaboración del programa de manejo, que es la acción más reciente que se ha efectuado, evidentemente para el decreto de protección-que data de 1938- la población no fue consultada.
En cuanto a la situación actual de la Malinche, los entrevistados suelen expresar sentimientos de tristeza, se le percibe“ acabada” y hay en general un gran sentimiento de enojo e impotencia al ser testigos de cómo se ha ido dando el proceso de tala clandestina. Ubican el inicio de dicho proceso hace unas tres o cuatro décadas, a partir de la llegada de personas externas a la comunidad que facilitaron las motosierras. A partir de ello los entrevistados manifiestan que se dio ante sus propios ojos y en complicidad con las autoridades gubernamentales de la ciudad de Puebla la tala de su bosque, a manos de sus propios coterráneos pero en beneficio sobre todo de actores externos.
Quienes han decidido emprender acciones para defender los bienes naturales que consideran de su propiedad-los árboles- se han topado con trámites burocráticos que acaban en la liberación del talador infractor. Las